Los hijos

04/12/2010

El tema de las expectativas que tienen los migrantes para sus hijos y la vida normal de los hijos es interesante y clave para el futuro de la cultura de los provincianos en la ciudad de Lima. Los provincianos llegaron a la ciudad normalmente sin mucho conocimiento de la cultura y costumbre de Lima, y tenían que aprender como vivir en la ciudad, pasando por un periodo de asimilación.  Sin embargo, los que si nacieron en otra parte del Perú siempre tendrán este aspecto consigo.  Todo esto cambia con los hijos, porque ellos sí nacieron en Lima y son acostumbrados a todas las oportunidades y partes de la ciudad, y usualmente manejan su vida en la ciudad con la fluidez de cualquier otro habitante. No obstante, es claro que los hijos también han sido expuestos y ponen mucha importancia a la cultura y vida de sus padres, y por eso viven en dos mundos, que a veces corren juntos pero en otros tiempos son muy distintos.

El caso de Severo, Margarita, y sus hijos es un ejemplo interesante de esta dinámica entre padres e hijos.  La pareja tiene dos hijos: Mariano, que tiene 21 años, y Milagros, que tiene 16 años.   Los dos todavía viven con sus padres en Los Olivos – Mariano ahora estudia en un instituto, y Milagros  está en su cuarto año de la secundaria.   Para Severo, una de las motivaciones más importantes para trabajar es para asegurar el futuro de sus hijos.

“Hay que ayudar salir a delante los hijos de la familia.  Si uno no tiene dinero se queda donde estás, pero si tu tratas de luchar, de ganar más dinero, vas a salir mejor…. Primero tengo la responsabilidad de mis hijos.  Cuando ellos son mayores, ya tendré tiempo para descansar” (Severo).

El obviamente pone mucha importancia en el futuro de sus hijos, y por lo tanto él tiene muchas expectativas para ellos también.  No sólo quiere que se eduquen, sino también “que sean mejor que yo, que tengan principios, morales”

En términos de cultura, Severo quiere que Milagros y Mariano mantengan la cultura de la sierra, pero reconoce también que sus hijos son de Lima y por lo tanto se van a identificar diferentemente que él se identifica.  Para él, lo más importante no es que sus hijos sienten que son provincianos pero que mantengan su cultura en sus vidas.

“Se identifican mucho con los raíces – escuchan wayno, salsa, cumbia, van a las fiestas.  Siempre van a ser por una parte un provinciano, y limeños también.  Creo que ellos pueden sentir bastante como limeños, pero saben que sus padres son provincianos, entonces se identifican como una personas que es de provincianos.  Ser de la provincia es una cultura – deben mantenerla para que no se pierda”

Yo también hablé con Mariano y Milagros para oír sus opiniones sobre este tema. 

Mariano se identifica como un limeño, citando el hecho de que nació y siempre ha vivido en Lima.  Pero a la vez, reconoce que una parte de él es de la sierra y parece que la considera muy importante.

”…(Me siento) un poco también como los que están allá, ¿no?  Por mis padres, por mis primos que venían acá a Lima…Mis padres son de allí, la música que escuchan también, por todo de la comida también que ellos preparan de allá.  Por eso siento como limeño pero con sangre de allá.”

Mariano con la hija de su prima

La mayoría de la vida de Mariano parece ser normal de cualquier joven de 21 años en Lima – él asiste a clases en el instituto, ve la televisión, pasa mucho tiempo en la computadora, y sale con sus amigos a jugar fútbol o ir a fiestas.  No habla quechua (aunque le gustaría aprender) y sus amigos son de todos lugares.  Pero, a la vez, admite que a veces le gusta salir de su vida limeña y entretenerse con cosas más serranas.

“En mi cuarto escho a salsa, reggaeton, rock, pero a veces se aburre, ¿no?  Entonces, ya pongo un waynito para variarlo.  Sí, sí me gusta lo que es wayno”.

Mariano con unos amigos en su casa

Como su padre, Mariano también considera la sierra como un lugar inocente y tranquilo, y le gusta ir para allá, aunque es difícil porque no habla quechua.  Pero conoce sus raíces, y aún quiere seguir llevando a sus propios hijos, cuando los tenga, a conocer a la tierra de su abuelo.

“Me gusta ir para allá.  A veces cuando estoy estresado acá, en el colegio o con los trabajos, voy para allá y siento de maravilla, ¿no?  Ver el paisaje, todo hermoso, lindo, ver la familia….Sería bueno que (mis hijos) conozcan de donde son sus abuelos, que vayan para allá.  Los llevaré.  El camino está peligroso, pero igual.  Es una manera de que ellos conozcan y sepan de donde vendrán.”

Aunque Mariano siente que pertenece a la cultura limeña, es obvio que sus raíces son muy importantes para él, y que siempre serán parte de su vida e identidad en un sentido.

Mi conversación con Milagros era muy parecida – como su hermano, ella también se identifica primero como una limeña, pero también dijo en un momento “como las dos cosas”.   Como mencioné en una entrada anterior, Milagros es parte de un grupo de baile tradicional que baila en diferentes fiestas y ceremonias.  Para ella, esto es una manera en la que trabaja para representar y preservar su cultura.

Milagros con unas amigas en una fiesta en su casa en Los Olivos

Como todos en su familia, a Milagros le fascina ir a la tierra de sus padres para visitar la familia que queda allá.

“Sí me gusta ir.  Me gusta ver los paisajes, es bonito…La gente de allá es muy bueno, se saluda, son muy respetuosas”.

Milagros en Yachapa, el pueblo de su padre, en noviembre

Hablamos también de los primos que tiene allí de su misma edad, y como ella se siente cuando ve las grandes diferencias entre sus vidas.

“…Ellos hablan castellano, a veces me llevan a ir a la chacra, y sí es bonito…. Allí ellos no tienen.  Y duermen muy temprano, a las seis ya están durmiendo.  No puedes ver nada, no puedes ver tele.  A veces se aburre…Mis primos están muy acostumbrados allí.. a vivir sin luz y dormir muy temprano.”

Milagros con unos de sus primos en Yachapa

Milgaros y unos parientes en una ceremonia marcando la muerte de su abuela

De este testimonio, es obvio que Milagros, mucho como su padre, reconoce que existe una dicotomía entre las cosas buenas de las provincias, como la naturaleza y la gente amable, y las cosas que falta, como tecnología y servicios básicos como luz y agua.

Milagros, como Mariano, es una limeña con sus raíces bien profundos en las provincias.

Es importante también reconocer las aspiraciones que Mariano y Milagros tienen para sus vidas.  Mariano ya se graduó del colegio y ahora estudia redes informáticas en un instituto.  Sin embargo, tiene planes para postular en una universidad nacional en unos años y estudiar ingeniera de sistemas.  Milagros también quiere seguir estudiando – después de colegio quiere estudiar inglés o en un instituto para prepararse, y de allí postular en una universidad.  Los dos hijos han tomando el ejemplo de sus padres y su incansable intentos a mejorar su vida y salir adelante.

Música parte 2: las fiestas patronales

30/11/2010

Como ya discutí en un post anterior, la música es una de los factores culturales más importantes para los provincianos que viven en la ciudad.  Pero no solamente se escucha en el radio – también se toca y se baila en las fiestas patronales, los cuales son eventos muy comunes en Lima que celebran los santos patrones de diferentes pueblos.  Como casi todos los pueblos del Perú son representados en Lima, hay múltiples fiestas patronales todos los fines de semana en Lima, y son los principales ocasiones para la diversión y socialización de los provincianos de todos lugares y edades en Lima.

Yo tenía la oportunidad de ir a una fiesta patronal con Severo y su familia.  La fiesta tomó lugar en un local que se llama Mis Algarrobos, que se ubica en Los Olivos.  Me ha dicho Severo que este local siempre es usado por fiestas y reuniones así de mucha gente.  En la superficie, la fiesta pareció consistir en cuatro componentes principales: mucha gente, mucho trago, mucha música y mucho baile.  Sin dudas esto es la realidad de muchas de las fiestas patronales que ocurren en Lima, pero también sirven para unos propósitos más profundos e importantes que parece a primera vista.  Primero, estas fiestas patronales sirven como una manera para los provincianos de asociarse y mantener sus conexiones y entendimiento mutuo de ser paisanos.  Segundo, las fiestas son una muestra obvia y fácil de la cultura provinciano – sirven para no perder la cultura de la sierra.  Tercero, las tradiciones de las fiestas patronales son una manera para enseñar y trasladar la cultura tradicional a los hijos de los provincianos.

Yo, Milagros, y sus primas en una fiesta patronal en Lima

Las fiestas patronales proveen un local y tiempo para paisanos para fortalecer la comunidad entre ellos.  Cuando vivían en la sierra, no había la necesidad de juntarse formalmente entre los paisanos porque las comunidades eran pequeñas y la gente se veía en otros contextos.  Sin embargo, ahora los provincianos viven separados en diferentes partes de la ciudad y no se ven tanto.  Las fiestas y otros eventos así entre provincianos les da una oportunidad para verse e intercambiar información y cultura.  Son una manera de apoyo mutuo, y diversión también.  Otro factor importante de estos eventos es que no solo se celebran entre personas del mismo pueblo, sino que normalmente provincianos de diferentes distritos y provincias, y a veces diferentes departamentos vienen e intercambian.  Como observan Degregori, Blondet, y Lynch, “En los tiempos libres, en fiestas y en general, en el proceso de socialización urbana de los migrantes, familiares, paisanos y provincianos en general se acompañan y apoyan mutualmente” (1986, 176).    Cuando yo fui a la fiesta con Severo y su familia, era obvio que todos ya se conocían – Severo y Margarita pasaron todo el tiempo allá saludando a la gente y hablando con sus amigos sobre diferentes temas.

“El provinciano, por donde va, siempre va a llegar a encontrar los raíces.. Nosttros tenemos las fiestas patronales, cada fin de semana las hace los pueblos.  Allí se encuentra con los amigos y todo.  Sirve para un provinciano para sus amigos, amistades…me gustan las fiestas de mi pueblo y do los otros pueblos también.  Uno siempre quiere conocer a más gente”.  (Severo)

Los amigos de Severo en una fiesta patronal en 2010

Más que solo un local para ver paisanos y otros provincianos, las fiestas patronales también sirven para preservar la cultura de la sierra.  En las fiestas siempre hay un grupo que toca música típica de la sierra, como el wayno, y muchos grupos de baile con disfraces de los diferentes pueblos.  Mientras la música y el baile no son los únicos componentes de la cultura serrana, son dos maneras muy obvios y fáciles a preservar, así que los provincianos les da mucha importancia en su intento a preservar su cultura.

“Sirve para mantener un poco la cultura, para que no se pierda los costumbres o los raíces.  Uno trata de mantener siempre lo que nos enseñaba los padres”.  (Severo)

Un grupo de música típica en una fiesta patronal

Como las fiestas se enfocan mucho en la preservación cultural, también son una buena herramienta para trasladar la cultura provinciana a los hijos de los migrantes.  Los hijos van a las fiestas junto con sus padres, y ellos se disfrutan también de estar con sus primos y amigos que son hijos de otros provincianos.  Más importante es que muchos de los hijos participan en las fiestas porque tocan música o son parte de un grupo de baile.

“Se identifican mucho con los raíces – escuchan wayno, cumbia, van a las fiestas.  Siempre van a ser por una parte un provinciano…Ser de la provincia es una cultura – debe mantenerla para que no se pierda” (Severo)

Por ejemplo, Milagros, la hija de Severo, baila en un grupo de baile típica.  Su grupo baila en fiesta patronales y otros eventos en Lima, y ella dedica mucho de su tiempo a practicar.  Por lo tanto, sabe mucho sobre las tradiciones y cultura de su papá, y siente una obligación para preservarlo.

“Yo bailo bailes del lugar de mi papá, esto yo bailo con espada…y la música tiene violín.  Sí me gusta bailar…porque es del pueblo de mis padres” (Milagros).

Aunque tal vez Milagros no entiende todo de la cultura de su padre, ella al menos lleva consigo las tradiciones de música y baile en su identidad como hija de un provinciano.

Milagros bailando con su grupo en una fiesta patronal en 2010

El Trabajo

29/11/2010

Una de las motivaciones por muchas personas para migrar a la ciudad son las oportunidades para trabajar que ofrecen las ciudades grandes.  El caso de Lima es un ejemplo de este “factor atractivo” de la migración.  Empezando en los años 40, los migrantes a Lima de la sierra trabajaban en todos tipos de trabajo –  de obreros y vendedores en las calles a empleados en casa o en empresas grandes.  Según Max Meneses Rivas en su libro La Utopia Urbana, “los pobladores se desempeñan como asalariados de grandes, medianas, y pequeñas empresas, trabajadores en pequeños talleres, vendedores ambulantes en las zonas comerciales de las zonas comerciales de Lima” (1998 79).   Aunque existen trabajos más comunes para los provincianos, también es verdad que hay provincianos que trabajan en todas partes de la economía limeña, y muchos logran conseguir trabajo mejor de lo que había en la sierra.

El caso del trabajo de Margarita es un buen ejemplo del trabajo típico para una mujer migrante de la sierra.  Por muchos años, Margarita trabajaba en la casa de una familia en Lima como una empleada.  Sus responsabilidades principales eran limpiar la casa y cocinar para la familia.  Este tipo de trabajo era tan popular para las mujeres porque no requiere ningún tipo de preparación anterior y las mujeres pueden empezar desde un edad muy joven, antes de los dieciocho años.  Como mencionan Degregori, Blondet y Lynch, “las trabajadoras se encuentran a merced de los patrones y su calidad de vida dependerá en buena parte del azar” (1986, 89).  Se puede ver la realidad de esto en el testimonio de Margarita, porque cuando trabajaba por su tía, una mujer severa y exigente, no estaba contenta con su situación, pero cuando cambió de posición y empezó a trabajar para una familia mucho más simpática, volvió a estar contenta y satisfecha.

Los trabajos de Severo presentan ejemplos de cómo el trabajo está cambiando para los provincianos en Lima.  Actualmente, él trabaja por Sandvik, una empresa multinacional que fabrica materiales para empresas de construcción y minería.  Severo empezó en Sandvik como obrero hace quince años, pero a través de su dedicación y buen trabajo, ganó una posición mejor como un jefe en un sector pequeño de la empresa. Este hecho de trabajar como profesional se ha hecho más común para los provincianos – hoy en día los provincianos se han integrado en todas tipos de trabajos en Lima, no solamente los trabajos de obrero o vendedor.  Allí en su trabajo, Severo dice que el hecho de que es provinciano no es importante.

Severo en su oficina en Sandvik

Severo con sus colegas del trabajo

“En Sandvik trabaja gente profesional.  Están adelantados, entonces trabajan con una misión, objetivo, siempre estás en una reunión.  No veo que (ser provinciano) tenga nada que ver”.

Aunque Severo trabaja mucho – seis días cada semana – está contento con su posición, especialmente porque le da una manera para avanzar a su familia.

“Aprendí (como trabjar) por una necesidad económica.  Hay que ayudar salir adelante los hijos de la familia.  Si uno no tiene dinero se queda donde estás, pero si tú tratas de luchar, de ganar más dinero, vas a salir mejor”

Severo también tiene otro trabajo – una empresa de guantes y mandiles que él mismo fundó y dirige.  Es una empresa pequeña que se ubica en la casa de Severo, pero todavía está en la primera etapa de desarrollo.  El sobrino de Severo es el obrero, y se sienta todo el día en un escritorio con una máquina de coser, haciendo todos los guantes de mano.  Severo hace todos los contactos con los compradores, y Margarita les trae el producto final.  Severo está en el proceso de hacer una página de Internet para la empresa.  Esta empresa es muy importante para Severo porque es completamente suyo y él es el director – no tiene que trabajar en una posición inferior a otras personas.  Esta empresa representa otro paso en la situación de trabajo de los provincianos en Lima porque Severo es el jefe de una empresa, por pequeña que sea, y no reporta a ninguna otra persona.  Él tiene planes grandes para el futuro de su empresa y le gustaría dedicar cien por ciento de su tiempo a su desarrollo, pero tiene mucha responsabilidad todavía en Sandvik que no puede dejar.  Sin embargo, está tomando los primeros pasos para ganar dinero para sí mismo y avanzar su vida lo más que sea posible.

El comienzo de la empresa de Severo. Su sobrina está cosiendo guantes en su casa en Los Olivos

 

La historia de los invasiones y el distrito Los Olivos

29/11/2010

Una parte clave de la historia de los migrantes y el desarrollo de la ciudad de Lima es el tema de las invasiones y la creación pueblos jóvenes.  Considerando en los últimos setenta años el tamaño de Lima se ha multiplicado varias veces, tenía que haber una manera para todos las migrantes consiguieron un lugar donde vivir.  Como la infraestructura y organización no era preparada para la entrada de migrantes y el número de migrantes era tanto, la creación de nuevos barrios en Lima ocurrió en una manera muy rápida, improvisada, y fuera de las normas de la ley.  Por estas razones surgió la idea de la invasión como la manera normal para establecer un barrio nuevo (o “pueblo joven”).  Por las invasiones, el desarrollo de Lima ha sido horizontal en vez de vertical, con la construcción de nuevos barrios en las periferias de la ciudad en vez de la construcción de edificios altos en la parte central de la ciudad (Golte, Adams 1987).   La metodología de una invasión no es único al caso de Lima – se ha practicado en muchas otras ciudades grandes en América Latina que similarmente han crecido mucho en cortos periodos de tiempo, normalmente por la llegada de campesinos a la ciudad.

Una invasión ocurre en la siguiente manera.  Un grupo de personas que ya se conocen, sea por ser paisanos de la sierra, por su trabajo, o por otras conexiones así, planean, normalmente por unos meses, donde y cuando van a invadir un terreno para usarlo para si mismo.  Normalmente el terreno que escogen se ubica en las partes alrededor del centro de la ciudad.  En el caso de Lima, las invasiones ocurrieron en el Cono Norte y el Cono Sur de la ciudad.  Después de haberse organizado, los invasores escogen un día, normalmente un día oportuno en términos políticos, por ejemplo el día cuando un nuevo gobierna asume el poder.  En este momento los invasores construyen rápidamente edificios improvisados para físicamente tomar el terreno.  Y entonces empieza la lucha para la legalización del barrio por el gobierno y para conseguir servicios básicos como agua potable y luz (Golte, Adams 1987).  A través de los años, diferentes organizaciones gubernamentales han sido encargados de reconocer oficialmente estos pueblos jóvenes, como la Corporación Nacional de la Vivienda, la Oficina Nacional de Desarrollo de Pueblos Jóvenes, y el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social, entre otros (Meneses – 1998).

De allí, los terrenos invadidos se van transformando en barrios verdaderos, con toda la infraestructura de la ciudad, aunque este proceso desarrolla durante muchos años.  En Lima hoy, hay ejemplos de estos pueblos jóvenes en todos niveles de su desarrollo – del distrito de San Martín de Porres, uno de los primeros terrenos invadidos, que hoy es como cualquier otra parte de Lima, a los barrios en los cerros de Lima que todavía faltan necesidades básicas como calles de piedra, agua y luz.

El distrito de Los Olivos, donde viven Margarita y Severo, también es el producto de una invasión, aunque ellos no participaron, como llegaron a vivir allí después de la invasión.  Según su página de internet, Los Olivos inicialmente era parte del distrito de San Martín de Porres, pero en 1977 algunos de los urbanizaciones dentro de este distrito se organizaron y formaron un comité para formar su propio distrito.  Doce años después en 1989, durante el primer gobierno de Alan García, Los Olivos fue creado por la ley 25017 del Congreso de la República.

La ubicación de Los Olivos dentro de Lima

Severo y Margarita han vivido en Los Olivos por más o menos quince años, y durante estos años han visto muchos cambios en su distrito.  Severo recuerda que, cuando llegó, Los Olivos “era una chacra” sin pistas y parques, con calles de tierra, no más.  Aunque la pareja no vio la invasión pasar, todavía vio el proceso de desarrollo de su distrito.  Severo dice que Los Olivos “ha ido avanzando, los organizaciones y todo, ha cambiado bastante.  No había nada acá…formaban sus grupos de dirigentes y entonces ellos trabajaron para sus plazas, sus parques, et cetra”.

A ver Los Olivos actualmente, es difícil imaginar que hace quince años había calles de tierra.  Hoy en día el distrito es lleno de casas, restaurantes, tiendas y buses con canchas de fútbol y parques para la relajación.  Hay numerosos centros comerciales gigantes, con cines y juegos mecánicos y todos tipos de tiendas imaginables.  Parece que el gobierno distrital se ocupa mucho con el desarrollo de Los Olivos – por ejemplo, pintado en las torres de teléfonos celulares, dice “Habla bien de Los Olivos!” y el dicho oficial en su página de internet dice “Los Olivos – Desarrollo y Progreso”.  Es obvio que el gobierno, mucho como los habitantes, quiere avanzarse en todas maneras, y parece que ha tenido bastante éxito en desarrollarse de un terreno de invasión a un distrito bien organizado.

La calle donde viven Margarita y Severo en Los Olivos

La vista de Los Olivos del techo de su casa

La MegaPlaza, un ejemplo de uno de los centros comerciales que quedan en Los Olivos

El escudo oficial de Los Olivos

Recuerdos de la Sierra

29/11/2010

Un tema interesante que relaciona con la identidad de los migrantes es su experiencia en volver y recordar a su tierra nativa.  Los actos de recordar y regresar a la comunidad natal después de salir y experimentar un estilo de vida completamente diferente tiene el poder de evocar muchos sentimientos contradictorios – de alegría y nostalgia a confusión y tristeza.  En términos de recuerdo, hay dos tendencias normales: lo de recordar solo lo peor del sitio, o, al otro mano, de idealizar las características buenas del lugar, especialmente lo físico y cultural del lugar.

Los escritores Carlos Iván Degregori, Cecilia Blondet, y Nicolás Lynch hablan sobre este fenómeno de los recuerdos idealizados en su libro Conquistadores de un Nuevo Mundo (1986).  Dicen que “el lugar” –clima, paisaje, costumbres – tiende a ser evocado con afecto.  Varias veces lejos –en el tiempo, en el espacio y socialmente – el viejo pago natal, incluso si ya destruido por la “guerra sucia”, regresa al primer plano en los relatos, en tonos que fluctúan entre el sepia de la nostalgia y los colores brillantes de la pintura naive.” (76).  Con la distancia física y el tiempo que pasa entre la sierra tranquila y la ciudad frenética, es fácil que personas distorsionan sus memorias para recordar solamente lo ideal de su tierra.

Severo sirve como un ejemplo perfecto de este fenómeno.  Cuando él habla sobre su pueblo de Yachapa, siempre menciona los aspectos buenos del lugar – el paisaje bonito, la cultura relajada y la familia feliz.

La sierra es un ambiente muy hermoso – el ambiente, el aire es más limpio, más puro, entonces es muy tranquilo”.

Severo con sus primos en un viaje a Yachapa en 2009

La imagen romantizada que pinta de la sierra bella y relajada se hace aún más fuerte cuando lo compara con su vida cotidiana en Lima.  Describe Lima en términos completamente opuestos de los que usa para describir a Yachapa, y por lo tanto subraya las características negativas de estar en Lima.

“Pero aquí en Lima, en Lima todos los días es trabajo, bulla y carros.  La diferencia es la tranquilidad”.

Eso no es decir que Severo piensa que la sierra es completamente buena y la ciudad es completamente mala.  Él reconoce que hay ventajas de la vida en Lima que no existen en su pueblo.  Pero lo importante es que piensa en Lima como una herramienta para avanzar la vida, un lugar a que no tiene mucha conexión pero un lugar que le sirve para un propósito específico.  En este sentido el propósito es mejorar su situación para el beneficio de sus hijos.  En esta misma vena, reconoce que la sierra tampoco es perfecto – pero lo que falta es lo material y no lo espiritual.

“Sobre todo uno querría creer (la familia) en la sierra, pero eso puede retroceder la vida, ¿no?.  Entonces uno los cría aquí en la ciudad porque de alguna manera aquí hay un desarrollo, hay un cambio constante, entonces estás en la vida actual… Lima tiene de todo, acá tienes todo, y la sierra no”.

Para Severo, hay una dicotomía entre Lima y Yachapa.  Lima significa todo lo estresante en la vida – tráfico, gente y  finanzas, mientras Yachapa, y la sierra en general, implica familia, tranquilidad y belleza.  Pero, a la misma vez, hay una oposición de esta dicotomía en lo que tienen en términos de recursos para avanzar la vida y para el futuro.  Aunque Severo preferiría vivir en la sierra, sabe que no puede por sus obligaciones a mejorar la vida para su familia.

Un video que hizo Severo con fotos de su pueblo, Yachapa.

Música parte 1: Radio Antarki

27/11/2010

Música jamás ha servido solamente para entretener a la gente o para proveer una combinación linda de melodías.  Con la música siempre viene algo más – un fenómeno popular, un movimiento social, la fuerza cultural – que la da un significado más profundo que solamente los componentes artísticas de la canción.  En el caso de los migrantes andinas que viven en la ciudad de Lima, la música tradicional sirve para preservar la cultura y unir la gente de diferentes regiones.

Severo conduciendo su programa en Radio Antarki

Yo tenía la oportunidad a experimentar como la música funciona como un vínculo fuerte para los provincianos cuando yo visité a la estación de Radio Antarki, una estación de radio que se ubica en Comas y especializa en música folklórica, especialmente música de diferentes partes de la sierra.  Hay muchos diferentes programas durante la semana, cada cual tiene un enfoque geográfico.  Por ejemplo, un programa se llama “La hora huancavelicana” y otro “Corazón Pomabambino”, mientras hay otros más generales como “Melodias norteñas” y  “Lira Andina del Perú”.

Yo fui con Severo a su programa que se estrena los jueves por la noche, llamado “Serenata andina de Sihuas”.  Este programa, conducido por Severo y a veces otras personas, pone música típica de Sihuas, la provincia de Ancash que es la tierra natal de Severo.  Severo dice que su programa “es un tema directamente enfocado a la cultura del pueblo.  El programa está directamente orientándonos al pueblo”.  Su programa es una manera para compartir con otros sihuasinos y disfrutar de su cultura y herencia tradicional, aún cuando no están juntos.

Pero la importancia del programa no termina allá.  Otra parte muy importante del programa de Severo es que se discute temas importantes para personas de Sihuas – sirve como un foro para noticias y comentarios de su región.  En la parte de introducción al programa, se habla de que es “una organización civil cuyo objetivo es promover y desarrollar acciones de extensión social”.  Obviamente, Radio Antarki y el programa de Severo no solamente tienen música como so propósito, sino que quieren ser un espacio para la preservación y desarrollo de su cultura.  En su programa, entre las canciones, Severo habla de personas y cosas específicas a Sihuas y aun los distritos más específicos de la provincia, fortaleciendo la imagen de una comunidad unida de sihuasinos dentro de la ciudad enorme de Lima.  Por ejemplo, cuando yo estaba allí, hablaba sobre el puesto de salud en Chinchobamba y hizo unos comentarios sobre los políticos de San Juan.  De tal manera, el programa también sirve como un foro para dar noticias sobre la región.   Severo no tiene su programa de radio por una obligación, sino que lo hace por gusto (lo describe como un “hobby”) para reesforzar su sentido de comunidad y apoyar a sus paisanos.

También es una buena manera para tener orgullo de y mostrar la música que viene de su área y por lo tanto fomentar un sentimiento de orgullo de ser un provinciana.  La estación Radio Antarki no solo pone música de diferentes regiones, sino que también hay personas que trabajan allí que hacen videos de música de diferentes regiones.  Los videos no son profesionales, pero normalmente son grabados en el lugar de origen de la canción y muestran la belleza del paisaje y ropa típica de la región.  Esto también muestra el orgullo y sentimiento de comunidad que muchos provincianos dan a su música.

Parte de un programa de Severo:

Transporte en Lima – Testimonio de Severo

24/11/2010

Las experiencias de Severo son un ejemplo perfecto de la realidad desafortunada del transporte en Lima y como afecta a la vida de los migrantes.  Severo, como la mayoría de migrantes, vive en la parte norte (o la parte sur) de la ciudad.  Severo ha tenido la suerte de conseguir un buen trabajo estable pero se ubica en la parte sur de la ciudad, en Chorrillos.  Hasta mayo de 2010, cuando empezó l Metropolitano, Severo tenía que viajar en micro normal para llegar a su trabajo.  Para él, esto significaba tres horas de ida y tres horas de vuelta todos los días, un total de seis horas diario para poder trabajar.  Como no es fácil cambiar de trabajo, Severo tenía que perder tiempo precioso de descanso o con su familia para viajar.

“Lima está lleno, hasta los cerros.  Cada día aumenta más seres humanos, entonces también necesita aumentar más el transporte.  Tener que viajar, ir a trabajar, es un dolor de cabeza, te encuentras las calles llenas de tráfico, de piedras de las obras que están haciendo.  Es difícil en realidad”

Afortunadamente, en mayo 2010, con la llegada del Bus Metropolitano, el viaje de Severo se ha reducido mucho.  El puede subir en este bus y evitar el tráfico y las paradas frecuentes de los buses normales, y llega a Chorrillos más tranquilamente.  Mientras él ha tenido la suerte de poder usar el Metropolitano, hay otros que todavía tienen que viajar por muchas horas para llegar a su trabajo, y que se beneficiarán de un transito centralizado como el Bus Metropolitano o el tren eléctrico.

“Ahora están haciendo el Metropolitano, es un cambio, más facilidad para viajar muy rápido.  Antes del Metropolitano, de aquí (Los Olivos) hasta el lugar donde trabajo, eran 3 horas.  Ahora solamente es una hora. Yo creo que la parte de transporte ha levantado.  Ahora es algo tranquilo, relajado”.

4 horas en bus – el sistema de transporte en Lima

24/11/2010

Cuando uno habla de la vida de migrantes viviendo en la ciudad de Lima, es imposible ignorar el hecho del transporte público en la ciudad.  El tráfico en Lima es conocido por ser terrible, y esto juego un gran papel en la vida de muchos habitantes de Lima, especialmente los que trabajan en una zona lejos de su casa, como es el caso de muchos de los migrantes quienes viven en la parte norte de la ciudad y trabajan en otros sitios.

tráfico normal en las avenidas de lima

Lima es una de las 30 ciudades más grandes en todo el mundo, con más de 8,000,000 habitantes, pero de estas ciudades grandes, Lima es una de las únicas que no tiene un sistema completo de transporte público para sus habitantes, como un tren eléctrico.  Ciudades mucho más pequeñas que Lima ya tienen su propio sistema de tren eléctrico.  En los años 1970, la ciudad de Lima empezó con planes para un sistema de tren para la ciudad, y aún empezaron con su construcción en los 80, terminando con solo 9.2 kilómetros en 1997.   Hoy en día, solo existe el sistema de micros y combis, lo que normalmente causa un dolor de cabeza para todos.

El Presidente Alejandro Toledo cuando se inició la primera línea de tren en Lima

Hay más de 60,000 combis en la ciudad, y llenan la ciudad con una atmósfera frenética por su gran competencía para ir los más rápido y atraer a más pasajeros.  La mera cantidad de combis y micros combinado con el estado malo de las calles y la mala organización de las avenidas significa que en Lima, es normal pasar 3 o 4 horas en el bus todos los días, y por muchas personas la realidad es aún peor que esto.

Este video da un ejemplo de como es viajar en un micro lleno

Este hecho tiene un gran efecto en la vida de muchas personas, porque 10 horas de trabajo se convierte en 14 cuando se considera tiempo para transporte. Las personas pierden tiempo de descanso con su familia para poder viajar a su trabajo.  Otro factor en el transporte en Lima es el costo – como no hay centralización de los micros ni de las rutas, no existe el concepto de una “transferencia” entre buses, lo cual significa que, si una persona tiene que cambiar de bus para llegar a un sitio, tienen que pagar de nuevo.  Para muchos migrantes en Lima, el sistema de combis significa un gasto – de tiempo y dinero.

Hay dos esperanzas para el transporte en Lima.  La primera son los nuevos planes para seguir con el tren eléctrico.  En 2010, empezaron de nuevo con la construcción de la red de tren, con 4 líneas planeadas ahora y 3 más para el futuro.  Esperan terminar con la primera línea en 2011, y con las 4 en 2025.  El tren eléctrico reducirá el tráfico y el tiempo de viaje considerablemente.

Los planes para el nuevo red en Lima

El otro mejoramiento en el tránsito público, por pequeño que sea, es el nuevo Bus Metropolitano que ha sido implementado en 2010.  Este bus es como una combinación de bus y tren, porque tiene su propio vía en la ciudad, así que evita el tráfico, y también solamente tiene ciertas paraderos designados, evitando la necesidad de parar cada 30 segundos para otros pasajero.  El Metropolitano corre por 33 kilómetros de la ciudad, desde Comas hasta Chorrillos, y ha cortado el tiempo de viaje sustancialmente para muchas personas.  Esto dicho, el Metropolitano solo tiene una ruta y no tiene capacidad para muchas personas, así que no ha arreglado totalmente el problema del transporte como haría un tren eléctrico.  Al menos es un comienzo en la organización de la infraestructura de Lima, lo que mejorará las vidas de los millones de migrantes que trabajan mucho y no tienen tiempo para gastar.

El Bus Metropolitano en el Centro de Lima

 

La Historia de Severo

24/11/2010

Severo Estrada nació en el pueblo de Yachapa, en la provincia Sihuas del departamento de Ancash, en el norte del Perú.  Allí vivía por su niñez con sus padres y cuatro hermanos – dos mujeres y dos varones.  Yachapa era muy pequeño, con menos de 150 habitantes, y sin un camino para que lleguen carros al pueblo.  Ubicado en las montañas, el pueblo era rico en naturaleza y belleza, pero pobre en términos económicos.  Sus padres eran campesinos analfabetos, y sobrevivían de su cosecha y sus animales.

“La gente en la comunidad se dedicaba a su chacra.  Uno trabaja en su chacra para poder mantenerse…Porque allí no hay otra manera para vivir.  Lo que hace las personas es sembrar maíz, trigo, papa, solamente para alimentarse.”

La ubicación de Chinchobamba, el pueblo de Severo

Severo crecía en la casa, hablando quechua con sus padres y aprendiendo castellano en el colegio, al que asistió desde los cinco años.  Tenía que caminar dos horas de ida y otra dos horas de regreso todos los días, porque no había una escuela en Yachapa y tenía que caminar hasta el pueblo más grande para clase.  Le gustaba ir a escuela, pero admite que no era una educación muy buena.

“Aprendimos lo normal – matemáticas, lenguaje, un poco de todo.  La enseñaza tampoco era muy buena, no es tan bueno en la provincia, no como (Lima)”.

Así vivía los primer 16 años de su vida – asistiendo a clase y ayudando a sus padres en la chacra.  Para divertirse, participaba en las fiestas patronales del pueblo, y gozaba del baile y la música típica de la región.  Sin embargo, a los 16 años, Severo decidió salir de su comunidad de Yachapa para ir a la gran ciudad de Lima.  Él no tenía una razón específica para venir a la ciudad, fue más que todo por su curiosidad para conocer el mundo más allá que su pueblo y aprovechar las oportunidades que existían.

“Bueno, como todo provinciano, quería conocer a Lima, y, bueno, salí.  A pesar de que mis padres no quisieron que saliera de acá, quería salir y conocer”.

Para Severo, salir de Yachapa era una decisión difícil, porque quería mucho a sus padres y sentía una fuerte conexión con su tierra natal. Sin embargo, reconocía que ir a Lima podía abrir muchas puertas para él, y decidió salir. Sus padres lo apoyaban en su decisión porque, como Severo describe “como todos padres querían lo mejor para sus hijos”.  El vino a la ciudad con su tía, la hermana de su papá.

“Fue un viaje terrible porque no sabía, nunca había viajado en carro antes.  Venimos en bus.”

Severo en su casa en Los Olivos

Cuando llegó a la ciudad, Severo vivió con su tía en una zona en las orillas del río Rimac.  De repente, justo después de llegar a la ciudad, empezó a trabajar en una fábrica.  Consiguió el trabajo por una prima suya que le había recomendado para la posición.   Para Severo, una de los dificultades de venir a la ciudad por primera vez era que tenía que hablar en castellano todo el tiempo.  Aunque lo había aprendido en el colegio, no lo usaba mucho en conversaciones y fue un desafío al principio, pero poco a poco fue aprendiendo y mejorando.  También Severo nota que habían diferencias culturales que tenía que aprender y capacidades para el trabajo que faltaba antes de venir a la ciudad.  Aunque todo eso fue difícil para un joven de 16 años, él lo manejaba pensando en el propósito de venir a la ciudad.

“Traté de pensar en el futuro, porque hay cosas de que no puede cambiar.  Hay que acostumbrarse”.

Después de un año trabajando en las fábricas en Lima, Severo se enroló al ejército peruano porque en aquel tiempo, de la primera presidencia de Alan García, el servicio militar era obligatorio.  Este tiempo de ser parte del ejército era bastante difícil para Severo, y se acuerda mucho de extrañar a su familia y su tierra durante sus dos años de servicio.

Después de sus dos años en el ejército, Severo salió y empezó de nuevo a trabajar en las fábricas.  Poco tiempo después, el conoció a su esposa cuando los dos estaban yendo de viaje a su tierra natal.  De allí se casaron y se mudaron al distrito de Los Olivos,  donde todavía viven.  Tiene dos hijos con Margarita, y él pasa la mayoría de su tiempo trabajando.

Hace quince años que Severo empezó a trabajar en la empresa de SANDVIK, una empresa multinacional que construye materiales para minería y construcción.   Consiguió este trabajo por la recomendación del padre de la familia donde trabajaba su esposa, y su posición era la más baja en la empresa, de solo hacer trabajo físico.  Pero, a través de los años, ha subido en su posición y ahora es el dirigente de una parte de la empresa.  También tiene su propio empresa que está empezando en su casa con el apoyo de su familia.

La Historia de Margarita

23/11/2010

Margarita Osorio nació en la provincia de Pomabamba (http://www.munipomabamba.gob.pe/), en el departamento de Ancash en el norte del Perú.  Es la menor de 5 hijos en una familia campesina pobre.  Sus padres tenían una chacra donde cosechaban productos como papas y maíz y pastoreaban vacas y ovejas.  Ella describe a su pueblo así:

“los niños también trabajan…mucha gente no iba al colegio porque no tenían plata.  Cuadernos, lapiceros no tenían.  Eran muy pobres, eran muy pobres, ¿no?  No comen arroz, no conocían arroz, solo papa, su trigo.”

La ubicación de Pomabamba dentro del Perú

Cuando Margarita tenía cinco años, sus padres la traían a la casa de una pareja más rica en su pueblo, y allí ella vivió por los siguiente 5 años.  Margarita cuenta que la señora era hija de un hacendado y que los dos eran profesores ricos, con sus propios empleados y todo.  El papá de Margarita trabajaba por ellos, y como ellos no podían tener hijos y el papá de Margarita no podía proveer para sus 5 hijos, decidió que Margarita debía de vivir con ellos.  Allí en su casa, Margarita vivía una vida diferente – más cómoda y lujosa que su vida con sus padres de verdad.

“Me querían mucho ellos, no tenían hijo.  Me querían como una hija… Ellos eran profesores – tenían empleados y todo, cocinero. Todo. Ni lavaba mi ropa, nada, no sabía ni lavar platos. La gente rica tenía todo”

Margarita vivió con esta pareja hasta los 10 años, y durante aquellos tiempos, viajaba a veces a Lima por uno o dos meses para visitar a la familia de la pareja.  También durante esos años, Margarita estudiaba en la escuela en su pueblo.  Un día, cuando tenía diez años, su mamá verdadera decidió reclamarla, y llegó a la escuela de Margarita con una policía para llevarla a su casa.  Tristemente Margarita fue con ella,

porque no tenía opción, y vivió en la casa de su mamá por unos 4 meses (sus padres verdaderos estaban separados, y por lo tanto solo vivió con sun mamá).  Allá Margarita estaba triste porque no podía acostumbrarse a una vida tan diferente.  Dice que “No me acostumbraba, lloraba.  Mi mamá era pobre, no me compraba zapatos”.

Margarita en su casa en Los Olivos

Después de unos meses de tristeza en la casa de su mamá, el papá de Margarita llegó y la sacó de la casa para vivir con la pareja de nuevo.  Solo estaba allí por un tiempo corto cuando llegó la oportunidad para ir a vivir en Lima.  La cuñada de su papá llega un día con una proposición para Margarita.

“Estoy jugando, y escucho, y abro la puerta.  Y allí está mi papá parado.  Dice mi papá “ella es mi hija”.  Y me dice la mujer ”él es tu papá?” y “sí” le digo yo.  “Yo soy tu tía” me dice.  “¿Quieres ir a Lima?” me pregunta.  “Sí” le digo, sin pensar.  “Sí quiero ir”.  Dice ella “Ah entonces nos vamos”.

De repente, casi sin tiempo para avisar a su mamá y la pareja que la criaba, y solamente con “una pantalón y una casaca y no más” se fue.  Cuando le pregunté la razón por la que quería ir con la tía que no había conocido anteriormente a Lima, me dijo solamente que “Me gustaba”.  Había viajado unas veces antes a la ciudad y le gustaba lo que había visto.  Como solamente era una niña de 10 años, no tenía razones concretas, solamente su intuición.

Fue a Lima en bus con su tía y vivió con ella por las siguiente 8 años.  En la casa de su tía tenía tres primos y una prima, y también otra sobrina de la tía que había venido en la misma manera como Margarita.  Allí, aunque estaba viviendo con familia, el rol de Margarita era más como empleada, y su tía no la trataba muy bien.

“No sabía nada… Llegué como una empleada, ya me comenzó mandar a hacer todas las cosas.  La tía era buena pero también era mala, me mandaba a hacer todo – a lavar ropa, cocinar, lavar todo ¿no?  Más como una empleada… A veces llorábamos porque no nos trataba como sus hijos.  Había otra sobrina que vivía con ellos y para comer una galleta, escapábamos.  Mi prima, la última era muy mala”

Admite que no extrañaba mucho a sus padres ni a su pueblo, pero más a la pareja que la criaba.  Para ella, lo más difícil de acostumbrarse a vivir en la ciudad era tener que trabajar como nunca había trabajado antes en su vida.  Antes vivía en una casa con empleadas, y después ella misma era la empleada, viviendo en una ciudad que no conocía con personas que esperaban mucho de ella y no la trataban muy bien.

“Yo estaba encima de todo, y venir acá, más duro, ¿no? Tengo que trabajar para comer.”

Aunque a Margarita no le gustaba mucho vivir con la familia de su tía durante sus primeros años en Lima, ella tenía al menos la oportunidad de estudiar en las noches.  Esto fue su oportunidad para conocer a amigos y tener su propia vida.  Fue por una de estas amigas que Margarita consiguió su propio trabajo a los 18 años.  Su amiga trabajaba como empleada para una mujer, y la familia de la hija de esta mujer también estaba buscando para una empleada.

“Mi amiga me consiguió un trabajo…Agarré mi mochila, mi bolsa, mi cuaderno de la casa y me fui de la casa de mi tía.  No quería vivir allá – me había pegad”

De repente Margarita salió de la casa de su tía y empezó trabar con la nueva familia, donde trabajaba por muchos años después.  Aunque Margarita no estaba bien entrenado en hacer muchas cosas domésticas, la familia le enseñaba y ella vivía con y trabajaba por esta familia por muchos años.

“Yo comenzaba a limpiar la casa, cocinar.  Así poco a poco me acostumbré vivir con ellos.  No fue muy difícil porque aprendí muy rápido…Fue buenísimo vivir con ellos.  Todo lo que comían, no comían sólo.  Si tienen un chocolate, así lo traían.  Y mi padrino, que es muy bueno, lo cortaba para todos, igualito.  Todo igual para nosotros, no más ni menos.  Buena gente.”

Margarita vivió con esta familia durante 15 años, hasta que se casó y tuvo un hijo.  Hizo conexiones fuertes con la familia, así que los padres son los padrinos de ella misma y los hijos son los padrinos de sus hijos.  Ahora vive en Los Olivos con su esposo, sus hijos, y su hermana y sobrina.  Trabajo en el mantenimiento de su casa y su familia.  Sus dos hijos – Milagros (16) y Mariano (21) estudian en el colegio y un instituto, respectivamente.