La Historia de Margarita

Margarita Osorio nació en la provincia de Pomabamba (http://www.munipomabamba.gob.pe/), en el departamento de Ancash en el norte del Perú.  Es la menor de 5 hijos en una familia campesina pobre.  Sus padres tenían una chacra donde cosechaban productos como papas y maíz y pastoreaban vacas y ovejas.  Ella describe a su pueblo así:

“los niños también trabajan…mucha gente no iba al colegio porque no tenían plata.  Cuadernos, lapiceros no tenían.  Eran muy pobres, eran muy pobres, ¿no?  No comen arroz, no conocían arroz, solo papa, su trigo.”

La ubicación de Pomabamba dentro del Perú

Cuando Margarita tenía cinco años, sus padres la traían a la casa de una pareja más rica en su pueblo, y allí ella vivió por los siguiente 5 años.  Margarita cuenta que la señora era hija de un hacendado y que los dos eran profesores ricos, con sus propios empleados y todo.  El papá de Margarita trabajaba por ellos, y como ellos no podían tener hijos y el papá de Margarita no podía proveer para sus 5 hijos, decidió que Margarita debía de vivir con ellos.  Allí en su casa, Margarita vivía una vida diferente – más cómoda y lujosa que su vida con sus padres de verdad.

“Me querían mucho ellos, no tenían hijo.  Me querían como una hija… Ellos eran profesores – tenían empleados y todo, cocinero. Todo. Ni lavaba mi ropa, nada, no sabía ni lavar platos. La gente rica tenía todo”

Margarita vivió con esta pareja hasta los 10 años, y durante aquellos tiempos, viajaba a veces a Lima por uno o dos meses para visitar a la familia de la pareja.  También durante esos años, Margarita estudiaba en la escuela en su pueblo.  Un día, cuando tenía diez años, su mamá verdadera decidió reclamarla, y llegó a la escuela de Margarita con una policía para llevarla a su casa.  Tristemente Margarita fue con ella,

porque no tenía opción, y vivió en la casa de su mamá por unos 4 meses (sus padres verdaderos estaban separados, y por lo tanto solo vivió con sun mamá).  Allá Margarita estaba triste porque no podía acostumbrarse a una vida tan diferente.  Dice que “No me acostumbraba, lloraba.  Mi mamá era pobre, no me compraba zapatos”.

Margarita en su casa en Los Olivos

Después de unos meses de tristeza en la casa de su mamá, el papá de Margarita llegó y la sacó de la casa para vivir con la pareja de nuevo.  Solo estaba allí por un tiempo corto cuando llegó la oportunidad para ir a vivir en Lima.  La cuñada de su papá llega un día con una proposición para Margarita.

“Estoy jugando, y escucho, y abro la puerta.  Y allí está mi papá parado.  Dice mi papá “ella es mi hija”.  Y me dice la mujer ”él es tu papá?” y “sí” le digo yo.  “Yo soy tu tía” me dice.  “¿Quieres ir a Lima?” me pregunta.  “Sí” le digo, sin pensar.  “Sí quiero ir”.  Dice ella “Ah entonces nos vamos”.

De repente, casi sin tiempo para avisar a su mamá y la pareja que la criaba, y solamente con “una pantalón y una casaca y no más” se fue.  Cuando le pregunté la razón por la que quería ir con la tía que no había conocido anteriormente a Lima, me dijo solamente que “Me gustaba”.  Había viajado unas veces antes a la ciudad y le gustaba lo que había visto.  Como solamente era una niña de 10 años, no tenía razones concretas, solamente su intuición.

Fue a Lima en bus con su tía y vivió con ella por las siguiente 8 años.  En la casa de su tía tenía tres primos y una prima, y también otra sobrina de la tía que había venido en la misma manera como Margarita.  Allí, aunque estaba viviendo con familia, el rol de Margarita era más como empleada, y su tía no la trataba muy bien.

“No sabía nada… Llegué como una empleada, ya me comenzó mandar a hacer todas las cosas.  La tía era buena pero también era mala, me mandaba a hacer todo – a lavar ropa, cocinar, lavar todo ¿no?  Más como una empleada… A veces llorábamos porque no nos trataba como sus hijos.  Había otra sobrina que vivía con ellos y para comer una galleta, escapábamos.  Mi prima, la última era muy mala”

Admite que no extrañaba mucho a sus padres ni a su pueblo, pero más a la pareja que la criaba.  Para ella, lo más difícil de acostumbrarse a vivir en la ciudad era tener que trabajar como nunca había trabajado antes en su vida.  Antes vivía en una casa con empleadas, y después ella misma era la empleada, viviendo en una ciudad que no conocía con personas que esperaban mucho de ella y no la trataban muy bien.

“Yo estaba encima de todo, y venir acá, más duro, ¿no? Tengo que trabajar para comer.”

Aunque a Margarita no le gustaba mucho vivir con la familia de su tía durante sus primeros años en Lima, ella tenía al menos la oportunidad de estudiar en las noches.  Esto fue su oportunidad para conocer a amigos y tener su propia vida.  Fue por una de estas amigas que Margarita consiguió su propio trabajo a los 18 años.  Su amiga trabajaba como empleada para una mujer, y la familia de la hija de esta mujer también estaba buscando para una empleada.

“Mi amiga me consiguió un trabajo…Agarré mi mochila, mi bolsa, mi cuaderno de la casa y me fui de la casa de mi tía.  No quería vivir allá – me había pegad”

De repente Margarita salió de la casa de su tía y empezó trabar con la nueva familia, donde trabajaba por muchos años después.  Aunque Margarita no estaba bien entrenado en hacer muchas cosas domésticas, la familia le enseñaba y ella vivía con y trabajaba por esta familia por muchos años.

“Yo comenzaba a limpiar la casa, cocinar.  Así poco a poco me acostumbré vivir con ellos.  No fue muy difícil porque aprendí muy rápido…Fue buenísimo vivir con ellos.  Todo lo que comían, no comían sólo.  Si tienen un chocolate, así lo traían.  Y mi padrino, que es muy bueno, lo cortaba para todos, igualito.  Todo igual para nosotros, no más ni menos.  Buena gente.”

Margarita vivió con esta familia durante 15 años, hasta que se casó y tuvo un hijo.  Hizo conexiones fuertes con la familia, así que los padres son los padrinos de ella misma y los hijos son los padrinos de sus hijos.  Ahora vive en Los Olivos con su esposo, sus hijos, y su hermana y sobrina.  Trabajo en el mantenimiento de su casa y su familia.  Sus dos hijos – Milagros (16) y Mariano (21) estudian en el colegio y un instituto, respectivamente.

2 Responses to “La Historia de Margarita”

  1. El Trabajo « El Provinciano Says:

    […] de vida dependerá en buena parte del azar” (1986, 89).  Se puede ver la realidad de esto en el testimonio de Margarita, porque cuando trabajaba por su tía, una mujer severa y exigente, no estaba contenta con su […]

  2. cusick Says:

    POR LO GENERAL LA GENTE QUE PASA NECECIDADES ESTREMAS SON LOS QUE VERDADERAMENTE VALORAN LA VIDA Y Y LA AFRONTAN CON GRAN TESON, SON PERSONAS CULTAS CON VALORES Y PRINCIPIOS PORQUE EL GOLPE DE LA VIDA ENSEÑA A CAER LEVANTARSE Y SEGUIR ADELANTE ROMPIENDO LAS BARRERAS QUE SE PRESENTAN ME ENCANTO LA HISTORIA ES UN EJEMPLO Y UNA ESPERANZA DE MORIVACION PARA DDECIR QUE EL QUE QUIERE PUEDE🙂

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