Recuerdos de la Sierra

Un tema interesante que relaciona con la identidad de los migrantes es su experiencia en volver y recordar a su tierra nativa.  Los actos de recordar y regresar a la comunidad natal después de salir y experimentar un estilo de vida completamente diferente tiene el poder de evocar muchos sentimientos contradictorios – de alegría y nostalgia a confusión y tristeza.  En términos de recuerdo, hay dos tendencias normales: lo de recordar solo lo peor del sitio, o, al otro mano, de idealizar las características buenas del lugar, especialmente lo físico y cultural del lugar.

Los escritores Carlos Iván Degregori, Cecilia Blondet, y Nicolás Lynch hablan sobre este fenómeno de los recuerdos idealizados en su libro Conquistadores de un Nuevo Mundo (1986).  Dicen que “el lugar” –clima, paisaje, costumbres – tiende a ser evocado con afecto.  Varias veces lejos –en el tiempo, en el espacio y socialmente – el viejo pago natal, incluso si ya destruido por la “guerra sucia”, regresa al primer plano en los relatos, en tonos que fluctúan entre el sepia de la nostalgia y los colores brillantes de la pintura naive.” (76).  Con la distancia física y el tiempo que pasa entre la sierra tranquila y la ciudad frenética, es fácil que personas distorsionan sus memorias para recordar solamente lo ideal de su tierra.

Severo sirve como un ejemplo perfecto de este fenómeno.  Cuando él habla sobre su pueblo de Yachapa, siempre menciona los aspectos buenos del lugar – el paisaje bonito, la cultura relajada y la familia feliz.

La sierra es un ambiente muy hermoso – el ambiente, el aire es más limpio, más puro, entonces es muy tranquilo”.

Severo con sus primos en un viaje a Yachapa en 2009

La imagen romantizada que pinta de la sierra bella y relajada se hace aún más fuerte cuando lo compara con su vida cotidiana en Lima.  Describe Lima en términos completamente opuestos de los que usa para describir a Yachapa, y por lo tanto subraya las características negativas de estar en Lima.

“Pero aquí en Lima, en Lima todos los días es trabajo, bulla y carros.  La diferencia es la tranquilidad”.

Eso no es decir que Severo piensa que la sierra es completamente buena y la ciudad es completamente mala.  Él reconoce que hay ventajas de la vida en Lima que no existen en su pueblo.  Pero lo importante es que piensa en Lima como una herramienta para avanzar la vida, un lugar a que no tiene mucha conexión pero un lugar que le sirve para un propósito específico.  En este sentido el propósito es mejorar su situación para el beneficio de sus hijos.  En esta misma vena, reconoce que la sierra tampoco es perfecto – pero lo que falta es lo material y no lo espiritual.

“Sobre todo uno querría creer (la familia) en la sierra, pero eso puede retroceder la vida, ¿no?.  Entonces uno los cría aquí en la ciudad porque de alguna manera aquí hay un desarrollo, hay un cambio constante, entonces estás en la vida actual… Lima tiene de todo, acá tienes todo, y la sierra no”.

Para Severo, hay una dicotomía entre Lima y Yachapa.  Lima significa todo lo estresante en la vida – tráfico, gente y  finanzas, mientras Yachapa, y la sierra en general, implica familia, tranquilidad y belleza.  Pero, a la misma vez, hay una oposición de esta dicotomía en lo que tienen en términos de recursos para avanzar la vida y para el futuro.  Aunque Severo preferiría vivir en la sierra, sabe que no puede por sus obligaciones a mejorar la vida para su familia.

Un video que hizo Severo con fotos de su pueblo, Yachapa.

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