Los hijos

El tema de las expectativas que tienen los migrantes para sus hijos y la vida normal de los hijos es interesante y clave para el futuro de la cultura de los provincianos en la ciudad de Lima. Los provincianos llegaron a la ciudad normalmente sin mucho conocimiento de la cultura y costumbre de Lima, y tenían que aprender como vivir en la ciudad, pasando por un periodo de asimilación.  Sin embargo, los que si nacieron en otra parte del Perú siempre tendrán este aspecto consigo.  Todo esto cambia con los hijos, porque ellos sí nacieron en Lima y son acostumbrados a todas las oportunidades y partes de la ciudad, y usualmente manejan su vida en la ciudad con la fluidez de cualquier otro habitante. No obstante, es claro que los hijos también han sido expuestos y ponen mucha importancia a la cultura y vida de sus padres, y por eso viven en dos mundos, que a veces corren juntos pero en otros tiempos son muy distintos.

El caso de Severo, Margarita, y sus hijos es un ejemplo interesante de esta dinámica entre padres e hijos.  La pareja tiene dos hijos: Mariano, que tiene 21 años, y Milagros, que tiene 16 años.   Los dos todavía viven con sus padres en Los Olivos – Mariano ahora estudia en un instituto, y Milagros  está en su cuarto año de la secundaria.   Para Severo, una de las motivaciones más importantes para trabajar es para asegurar el futuro de sus hijos.

“Hay que ayudar salir a delante los hijos de la familia.  Si uno no tiene dinero se queda donde estás, pero si tu tratas de luchar, de ganar más dinero, vas a salir mejor…. Primero tengo la responsabilidad de mis hijos.  Cuando ellos son mayores, ya tendré tiempo para descansar” (Severo).

El obviamente pone mucha importancia en el futuro de sus hijos, y por lo tanto él tiene muchas expectativas para ellos también.  No sólo quiere que se eduquen, sino también “que sean mejor que yo, que tengan principios, morales”

En términos de cultura, Severo quiere que Milagros y Mariano mantengan la cultura de la sierra, pero reconoce también que sus hijos son de Lima y por lo tanto se van a identificar diferentemente que él se identifica.  Para él, lo más importante no es que sus hijos sienten que son provincianos pero que mantengan su cultura en sus vidas.

“Se identifican mucho con los raíces – escuchan wayno, salsa, cumbia, van a las fiestas.  Siempre van a ser por una parte un provinciano, y limeños también.  Creo que ellos pueden sentir bastante como limeños, pero saben que sus padres son provincianos, entonces se identifican como una personas que es de provincianos.  Ser de la provincia es una cultura – deben mantenerla para que no se pierda”

Yo también hablé con Mariano y Milagros para oír sus opiniones sobre este tema. 

Mariano se identifica como un limeño, citando el hecho de que nació y siempre ha vivido en Lima.  Pero a la vez, reconoce que una parte de él es de la sierra y parece que la considera muy importante.

”…(Me siento) un poco también como los que están allá, ¿no?  Por mis padres, por mis primos que venían acá a Lima…Mis padres son de allí, la música que escuchan también, por todo de la comida también que ellos preparan de allá.  Por eso siento como limeño pero con sangre de allá.”

Mariano con la hija de su prima

La mayoría de la vida de Mariano parece ser normal de cualquier joven de 21 años en Lima – él asiste a clases en el instituto, ve la televisión, pasa mucho tiempo en la computadora, y sale con sus amigos a jugar fútbol o ir a fiestas.  No habla quechua (aunque le gustaría aprender) y sus amigos son de todos lugares.  Pero, a la vez, admite que a veces le gusta salir de su vida limeña y entretenerse con cosas más serranas.

“En mi cuarto escho a salsa, reggaeton, rock, pero a veces se aburre, ¿no?  Entonces, ya pongo un waynito para variarlo.  Sí, sí me gusta lo que es wayno”.

Mariano con unos amigos en su casa

Como su padre, Mariano también considera la sierra como un lugar inocente y tranquilo, y le gusta ir para allá, aunque es difícil porque no habla quechua.  Pero conoce sus raíces, y aún quiere seguir llevando a sus propios hijos, cuando los tenga, a conocer a la tierra de su abuelo.

“Me gusta ir para allá.  A veces cuando estoy estresado acá, en el colegio o con los trabajos, voy para allá y siento de maravilla, ¿no?  Ver el paisaje, todo hermoso, lindo, ver la familia….Sería bueno que (mis hijos) conozcan de donde son sus abuelos, que vayan para allá.  Los llevaré.  El camino está peligroso, pero igual.  Es una manera de que ellos conozcan y sepan de donde vendrán.”

Aunque Mariano siente que pertenece a la cultura limeña, es obvio que sus raíces son muy importantes para él, y que siempre serán parte de su vida e identidad en un sentido.

Mi conversación con Milagros era muy parecida – como su hermano, ella también se identifica primero como una limeña, pero también dijo en un momento “como las dos cosas”.   Como mencioné en una entrada anterior, Milagros es parte de un grupo de baile tradicional que baila en diferentes fiestas y ceremonias.  Para ella, esto es una manera en la que trabaja para representar y preservar su cultura.

Milagros con unas amigas en una fiesta en su casa en Los Olivos

Como todos en su familia, a Milagros le fascina ir a la tierra de sus padres para visitar la familia que queda allá.

“Sí me gusta ir.  Me gusta ver los paisajes, es bonito…La gente de allá es muy bueno, se saluda, son muy respetuosas”.

Milagros en Yachapa, el pueblo de su padre, en noviembre

Hablamos también de los primos que tiene allí de su misma edad, y como ella se siente cuando ve las grandes diferencias entre sus vidas.

“…Ellos hablan castellano, a veces me llevan a ir a la chacra, y sí es bonito…. Allí ellos no tienen.  Y duermen muy temprano, a las seis ya están durmiendo.  No puedes ver nada, no puedes ver tele.  A veces se aburre…Mis primos están muy acostumbrados allí.. a vivir sin luz y dormir muy temprano.”

Milagros con unos de sus primos en Yachapa

Milgaros y unos parientes en una ceremonia marcando la muerte de su abuela

De este testimonio, es obvio que Milagros, mucho como su padre, reconoce que existe una dicotomía entre las cosas buenas de las provincias, como la naturaleza y la gente amable, y las cosas que falta, como tecnología y servicios básicos como luz y agua.

Milagros, como Mariano, es una limeña con sus raíces bien profundos en las provincias.

Es importante también reconocer las aspiraciones que Mariano y Milagros tienen para sus vidas.  Mariano ya se graduó del colegio y ahora estudia redes informáticas en un instituto.  Sin embargo, tiene planes para postular en una universidad nacional en unos años y estudiar ingeniera de sistemas.  Milagros también quiere seguir estudiando – después de colegio quiere estudiar inglés o en un instituto para prepararse, y de allí postular en una universidad.  Los dos hijos han tomando el ejemplo de sus padres y su incansable intentos a mejorar su vida y salir adelante.

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